Territorio

El territorio de Campos y Torozos comprende 22 municipios de la zona centro-norte de la provincia de Valladolid, que cuentan con una superficie total de 978 km2 y una población de 10.458 habitantes (Enero 2015).

 

Puede decirse que los 22 municipios (25 localidades) comprenden 2 unidades morfológicas distintas, Tierra de Campos y Montes Torozos
En cuanto a Tierra de Campos predominan las planicies, los cursos apenas han excavado un cauce, el relieve es una llanura donde apenas destacan los interfluvios. Esto denota gran homogeneidad que solamente se rompe en los alrededores de Medina de Rioseco donde la campiña presenta un relieve más accidentado. Las campiñas se encuentran en torno a 700 – 750 m de altitud, pudiendo alcanzar los 780 m.

 

La zona de Campos sufrió una severa modificación de su paisaje a partir de las concentraciones parcelarias que eliminaron, casi en su totalidad, la diversidad paisajística. Antes eran frecuentes, linderos, huertas, tierras de pequeña extensión, plantaciones frutales; en el momento actual, el rasgo que la diferencia de los Torozos es la ausencia de cobertura forestal cuyos últimos espectadores son el Monte de la Mata en San Pedro de Latarce, las dehesas situadas al norte del río Cea y una repoblación de pino en el páramo lindando a Medina de Rioseco. 

 

En cuanto a los Montes Torozos el dominio de los páramos distinguen formas de relieve muy características. La superficie horizontal del páramo es accidentada por la incisión en cuña de la cabecera de los valles y las cuestas que limitan el páramo contienen una fuerte pendiente descompuesta en tres tramos: cantil, talud y glacis. En Torozos los páramos se presentan masivos y poco recortados por valles y afluentes, alcanzando altitudes de 850 m.

 

Los Montes Torozos, se caracteriza por presentar importantes montes de encina y quejigo. Asimismo, podemos encontrar repoblaciones de pino carrasco en las cuestas y amplias superficies de pastizal. La extensión del monte tiende a reducirse por la ampliación de la superficie de cultivo.

Datos importantes

Número de Localidades: 25
Superficie 795 Km²

Población

10.822 Habitantes

Espacios Naturales Protegidos

1 LIC (Lugar de Interés Comunitario
2 ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves)

Arquitectura

Tierra de Campos es conocida como “pueblos de barro” que a simple vista, se confunden con el paisaje, pues forman una unidad de colorido pardo -amarillento con el terreno-. Las técnicas básicas con las que se trabaja la tierra natural: adobe y tapial. Además el barro es valorado por el aislamiento que se consigue, necesario en esta zona de clima extremo.

 

En la zona de los Torozos, el paisaje cambia, la existencia de canteras de piedra permitieron la edificación de las viviendas con la misma. El adobe era el material de construcción por excelencia en la comarca de Tierra de Campos, era utilizado por la población más humilde, tanto para construir la vivienda como para las instalaciones agrícolas (cuadras, palomares, pajares…).

 

Mientras, la piedra se utilizaba en las casonas más importantes de familias pudientes que adornaban sus fachadas con escudos y blasones. En cualquier caso, las viviendas mayoritariamente han sido de bajo más planta, con dependencias dedicadas a los animales y aperos. Desde el punto de vista del Patrimonio Cultural, Artístico y Etnográfico, se considera al territorio como una zona con manifestaciones en arquitectura románica, gótica en iglesias, ermitas, pintura, escultura, etc…Actualmente se recogen colecciones importantes en museos de la zona.

Patrimonio Arquitectónico

Iglesias

Fortalezas y Castillos

Edificios Singulares

Conventos

Palacios

Retazos Históricos

Los primeros moradores de que se tiene constancia fueron los Vacceos que habitaron esta región en el S II. A.C., antiguos pobladores peninsulares que convivieron con los invasores romanos gran parte de la historia de Tierra de Campos y Montes Torozos. Ya entonces era considerado por los cronistas de la época como un territorio “libre y descubierto… de trigales, tierra desarbolada”.

 

Distintas culturas, vándalos, suevos y godos, invadieron la península durante la época romana hasta que en el S. VII quedó definitivamente establecido el reino visigodo. De esta época es probablemente el primer nombre con que se conoce a esta tierra, Campos Visigodos, nombre que se conservó al menos hasta el S. XIII. En este tiempo se comienza a conocer el territorio como un lugar apto para cultivos  de cereales.

 

La arabización de la península acarreó a la zona de Campos que fuese escenario de batallas y tierra de fronteras entre cristianos y árabes, y entre los reinos de León y Castilla, como probablemente ya lo había sido en tiempos de las invasiones bárbaras. Como consecuencia de ello, provocó un abandono de la actividad agrícola durante mucho tiempo que no remitió hasta los S. IX y X.

 

A partir del S. XV, Tierra de Campos es un vasto territorio con grandes extensiones de cereales y con una actividad ganadera de gran importancia, situación que se prolonga hasta el S. XX.

 

El gran cambio de paisaje y de actividad se produjo en la primera mitad del siglo, una auténtica revolución agraria que transforma la región intensificando los procesos productivos. Finalmente con la entrada de España a la Comunidad Económica Europea provoca cambios en el paisaje acentuando la desaparición de enclaves naturales y de biodiversidad.

 

El paso de las distintas civilizaciones y culturas han dejado otras huellas. Las manifestaciones artísticas, folclóricas, todos los valores culturales que se conservan demuestran la sucesión de estilos y poblaciones que parten en el tiempo del paleolítico y alcanzan todas las épocas.

 

La riqueza social y cultural es indiscutible. De la época romana son los mosaicos, bronces, redes de caminos, fortificaciones; muestras del románico y el gótico repartidas por el territorio; castillos y templos hasta el barroco y el neoclásico.

 

“En el panorama extenso de tanta belleza y poderío pasado, el arte adquirirá a nuestros ojos un término comarcal diferenciado, un arte propio de infinitud de formas, en el que se manifiesta, como en la vida del que fue, el amor presente a nuestra tierra y el goce de su convivencia” (F. Wattenberg).

“En el panorama extenso de tanta belleza y poderío pasado, el arte adquirirá a nuestros ojos un término comarcal diferenciado, un arte propio de infinitud de formas, en el que se manifiesta, como en la vida del que fue, el amor presente a nuestra tierra y el goce de su convivencia”

(F. Wattenberg).